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La Audiencia de Barcelona aclara que los enlaces a Megaupload no son puesta a disposición

14 July 2011

Los abogados de la página índice-web, Javier de la Cueva y David Bravo, daban a conocer ayer la interesante sentencia (pdf) de la Audiencia Provincial de Barcelona, que desestima el recurso de apelación contra la página de enlaces.

El aspecto más relevante de la resolución es la calificación jurídica de las llamadas descargas directas (entendiendo por tales la provisión de enlaces a servidores tipo Megaupload, es decir, enlaces a contenidos de terceros alojados por terceros en servidores de terceros). Resulta relevante porque en una sentencia anterior (pdf) (la primera sentencia de apelación sobre esta materia en vía civil) la AP Barcelona condenó al administrador de la web elrincondejesus precisamente a cuenta de las “descargas directas”.

Se ha querido ver en la nueva sentencia un cambio de criterio de la Audiencia respecto de las descargas directas. Sin embargo creo que esto no es así, y que además no hay contradicción entre ambas resoluciones.

Lo que explica la aparente oposición entre las dos sentencias es que en la primera la AP no estaba realmente juzgando la provisión de enlaces que redireccionan a un servidor tipo Megaupload. Es decir, no estaba juzgando lo que en la jerga habitual de estas páginas se suele llamar “descargas directas”, como un modo abreviado de decir que se trata de enlaces a servidores que permiten la descarga directa del archivo, y por oposición a los enlaces a redes P2P, cuya ejecución requiere tener instalado un programa cliente P2P. Así traté de explicarlo al comentar aquella sentencia.

La sentencia de elrincondejesus suscitó una gran perplejidad, ya que los argumentos empleados por la AP para considerar que los enlaces a redes P2P no constituyen infracción de propiedad intelectual resultan también aplicables a los enlaces a servidores de descarga directa. Por eso, en mi comentario manifestaba mi convicción de que si la AP hubiera entendido que lo que en el pleito se denominaban “descargas directas” eran en realidad enlaces que redirigían al usuario a la página de un servidor externo, no hubiera calificado tales descargas como actos de comunicación pública.

Y esto es lo que ha ocurrido en la nueva sentencia. El texto es preciso, brillante y, como siempre en la sección 15, sutil. Describe con exactitud el tipo de enlaces que en el pleito se denominan “enlaces a descargas directas”, y concluye, como creo que no podría ser de otro modo, que:

teniendo en cuenta el concepto legal de reproducción (…) y de comunicación pública, puede decirse que la labor de enlazar sin intervenir en la descarga no entra dentro del núcleo de lo que constituye reproducción (del articulo 18 LPI, “se entiende por reproducción la fijación directa o indirecta, provisional o permanente, por cualquier medio y en cualquier forma, de toda la obra o de parte de ella, que permita su comunicación y la obtención de copias de todo o de parte de ella”) ni comunicación pública, esta última, en la modalidad concreta denunciada en la demanda, del articulo 20.2.1) LPI, según el cual son actos de comunicación pública “la puesta a disposición del público de obras, por procedimientos alámbricos o inalámbricos, de tal forma que cualquier persona pueda acceder a ellas desde el lugar y el momento que elija”.

La sentencia me parece sutil, entre otras cosas porque:

a) echa un elegante capote al juez de lo mercantil, al entender que este por mero error habló de distribución en lugar de reproducción;

b) se compromete hasta donde le corresponde y ni un milímetro más allá, al decir que los enlaces a descargas directas no son comunicación pública “en la modalidad concreta denunciada en la demanda, del articulo 20.2.1) LPI”, y

c) da a entender con suficiente claridad que estos “enlaces a descargas directas” no son la misma actividad que en la sentencia de elrincondejesus calificó de comunicación pública (y que por tanto no ha cambiado de criterio, sino que ha calificado de modo distinto actos distintos). Para el observador atento va esta frase del penúltimo párrafo del FJ 6º: “Pese a su denominación, no se trata de descargas directas desde el sitio del enlace, sino que éste redirecciona –como se dice en la demanda– a otro distinto”. Dicho de otro modo: no estamos juzgando aquí lo que se juzgó en elrincondejesus.

En lo esencial, pues, estoy de acuerdo con la valoración de David Maeztu: no hay cambio de criterio. Discrepamos sólo en cuál fue el molino de viento al que se enfrentó la sentencia de elrincondejesus. Entiende David que la actividad que se calificó fue el alojamiento de archivos por el propio sitio web. Mi opinión es que el alojamiento de archivos en el propio sitio web fue claramente descartado por la Audiencia. y que esta entendió otra cosa, difícil de explicar (aunque nunca, desde luego, enlaces a Megaupload).

Por último, no negaré que me ha encantado el pronunciamiento de la sala sobre el sentido del artículo 17 LSSI al decir que este artículo

“en realidad, no regula la responsabilidad de los prestadores de servicios que faciliten enlaces a contenidos o instrumentos de búsqueda, sino su exención de responsabilidad por la información a la que dirijan a los destinatarios de sus servicios, cuando se cumplan los requisitos que asimismo establece el precepto.”

En efecto, no me he cansado de insistir en que estamos ante una norma de exclusión y no de atribución de responsabilidad, de modo que  el mero hecho de no reunir los requisitos para gozar de la exclusión de responsabilidad no constituye causa suficiente para la atribución de la misma.

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